Este es 3er relato semi erótico con una protagonista talla #plus #xl #curvy que escribí, pero como es uno de los más leídos he decidido iniciar con el. Estas historias hot son idea original de una servidora y nacieron porque yo siempre fuí fan de las historias semi eróticas de las revistas y novelas pero me frustraba mucho que a las protagonista siempre las describian muy delgadas, ligeras como plumas, o etéreas…. Ashhhhhh  Nada que ver conmigo talla 3x.

Por eso mis protagonistas son mujeres de curvas GRANDES, ustedes imaginenselas como gusten, lo mismo con el rostro del protagonista masculino, pongan a quien ustedes deseen, a ese hombre que les ha gustado de siempre, al amigo de la escuela, al compañero de trabajo, al ex, a ese amor prohibido…se vale imaginar TODO y aquí en Chica Plus México hay cero censura 😉 Atte: Aydeé Treinta Chica México  Blog , podcast y  Web Blog  patrocinado por Juguetes hot para adultos Osdian de venta aquí, envio a todo México 

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“El tatuador”

Autor: Aydeé Treinta
“Esthela fue desde siempre rara en todo: era  rara para peinarse, era rara en su música y rara en su forma de ser. Sus pasatiempos a diferencia de las otras chicas de ese pueblo de Sonora no eran maquillarse, ni comprar vestidos de colores en la plaza, que aunque le gustaran eran solo para flaquitas y  jamás le hubieran quedado, y si no fuera por las visitas de esa tia de la ciudad que le llevaba playeras y jeans de su talla, de plano, pensaba ella, no saldría por no tener que vestir. Ella no iba a  los bailes , o al centro del pueblo a ver pasar a los guapos hombres del lugar para coquetear con ellos, ella se la pasaba horas leyendo. Leia a donde fuera, libros o cosas del internet, y gracias al internet fue que ella empezo a conocer más acerca del mundo de los tatuajes. Literal, se pasaba horas viendo las hermosas imagenes de todas esas pieles entintadas, llenas de misterio y vida y cuando le dijo a su mamá que para su próximo cumpleaños antes de acabar la maestría se haría un tatuaje en el brazo, su madre la tacho de loca y le prohibió terminantemente hacerse lo que fuera. Esa prohibición  sólo avivó su deseo de tatuarse y empezó a ahorrar para ir a la ciudad y hacerlo, porque en ese pueblo a pesar de estar lleno de gente joven, nunca, a excepción de uno que otro turista, se le habia visto a alguien de ahi  con dibujos en la piel. Otras cosas si se veían , como esas perforaciones en el ombligo o la oreja que las chicas y chicos se hacian a escondidas de sus padres y que lucian hasta que los descubrian y  después de la consabida regañada, pero tatuajes, eso si que no. Un día a la salida de la escuela escucho a sus compañeras platicar más alborotadas que en otras ocasiones “Esta guapisimo, no inventes, qué barbaro” “oye no ¡yo lo vi primero” “Yo yo lo quiero” La mejor amiga de  Estela llego corriendo por el pasillo y la jaló del brazo ” ¡Ven! En serio, tu tienes que ver esto” Llegaron corriendo a uno de los pasillos del pequeño mercado junto enfrente del quiosco y habia un par de hombres instalando sobre un local un colorido letrero luminoso que decia ” Professional Body Art” y abajo un letrero más pequeño pero igual de colorido que ofrecia perforaciones y  expansiones y por supuesto: Tatuajes. Era como si el universo le diera su aprobación a Esthela, ella abrazo a su amiga y le pidio que fueran a ver , la amiga le dijo con una pícara sonrisa “Uhhh…Y esperate a ver lo mejor” Entraron al local y ambas se quedaron con la boca abierta: Un hombre apiñonado, cabello corto casi a rapa, alto y delgado y vistiendo con una playera que le permitia lucir  sus brazos y hombros llenos de tatuajes y unos jeans oscuros, estaba de espaldas con un martillo en la mano, viendo a la pared llena de cuadros que mostraban decenas de dibujos de colores,que se veian hermosos, y cuando el las sintió entrar al local, volteo y con una sonrisa y palabras amables  les dió la bienvenida y les dijo su nombre: Aleph. Esthela no podía ni hablar de lo impactada que estaba, pero afortunadamente su mega parlanchina amiga hizo las preguntas acerca del servicio, y demás  detalles ” ¿Es para ti el tattoo?”preguntó Aleph “No, es para mí, pero necesito pensarlo,gracias” Contesto Esthela y salió del local, su amiga  sorprendida le pregunto por qué habia salido así,pero ella no contesto. Al otro día camino a la universidad Esthela paso por enfrente del local y lo vio cerrado, llego a a escuela y ara su sorpresa ahí estaba Aleph repartiendo tarjetas y volantes y las mujeres  de la escuela, chicas y grandes atraidas  como las abejas a la miel, lo rodeaban y reian con èl y le preguntaban sobre sus tatuajes “pinches viejas, ofrecidas” pensó Esthela con furia y se fue a clases. A la salida seguia molesta, caminaba con la vista baja y de pronto notó uno de los volantes de Aleph en el suelo, lo tomo y vio que tenia una página web escrita en el, llegó a su casa corriendo y encendio la compu, y entro a la página: era hermosa, y además de fotos y dibujos de los tatuajes habia música, una muy loca  y otra muy bella, y habia ahí también  muchos textos e historias sumamente eróticos en los que Aleph narraba como le haria  el amor a las mujeres anónimas que le inspiraban. Esthela  leyó uno trás otro los relatos y sentía algo muy intenso hervir dentro de ella, hasta lo más íntimo de su ser, cada palabra, combinada con el recuerdo del rostro, la espalda, y los brazos tatuados, le provocaban un deseo cada vez más intenso, el cual se alivió hasta que ella misma se produjo ese alivió… Y justo cuando ella iba a apagar a compu, el puntito verde del chat de la página del tatuador se iluminó, y ella escribió rápido: “hola, me gustaron mucho tus relatos, no sé si me recuerdes, soy la chica gordita que iba a pensar si se hacia un tatuaje” y casí se le salió el corazón cuando Aleph le contesto “imposible olvidarte bonita”, y a partir de esa noche charlaban casi diario por internet, las platicas eran de temás diversos, pero siempre, siempre terminaban hablando de sexo, de sus ex amores, y el le preguntaba desesperado cuando le haría ese tatuaje, ella tenía el dinero pero temía que si lo tenia tan cerca no podria controlarse, y lo besaria, y si él la rechazaba , no estaba segura de poder soportarlo…. Un dia él no se conecto, y ella sintió horrible, al otro día, nada, y así se pasaron varias noches. Ella pasaba enfrente de su local y lo veia trabajar o dibujar o platicar con las bobas chicas de su escuela, y sentia rabia. Despues de casi 3 semanas de silencio una tarde se armo de valor y le escribío al chat “Quiero ya mi tatuaje”  él le contesto de inmediato “Ven ahora estoy solo” Esthela salió sin siquiera pensarlo, afortunadamente su madre no estaba en la ciudad, solo aviso a su amiga “Voy con Aleph por mi tatuaje” Entro al local y él con solo verla se puso muy agitado, cerro la puerta y le dijo mientras la tomaba de los hombros  “3 semanas me hiciste sufrir, 3 semanas espere verte cruzar esa puerta, yo ya no podia ni quería presionarte más, quiero hacerte ese tatuaje en esa piel tan hermosa que tienes , pero deseo más tocar esos pechos enormes que posees y que me tienen loco desde la primera vez que  te vi” Ya no hubo necesidad de decir más , se besaron y Esthela pudo sentir con su mano la erección de Aleph prueba definitiva de cuanto la deseaba, y él se deleitó tocando su vientre y mucho más , sus dedos solo se  detuvieron hasta que la sintieron humeda ,   y cuando Esthela volteó hacia la mesita donde Aleph dibujaba, y vio el paquetito de preservativos que tan  previsoramente él había colocado en la mesa, le dijo al oido “Estoy lista tatuador” y sonrio mostrandole su bolso con el mismo contenido. Y  ambos con la  sangre ya hirviendo   se dedicaron toda esa tarde a explorarse, a olerse,  y a probarse… Era un sueño hacer realidad sus fantasias. Ese fin de semana de intimidad fue tan intenso, que a ambos se les olvido el tatuaje y el mundo entero, pero Esthela era feliz saliendo del estudio de  Aleph con cientos de sus besos tatuados en la piel.”